Takamaka

Takamaka. Otro nombre mítico. Otro cañón obligado en una visita a Reunión. Es muy importante evaluar bien el caudal, ya que la segunda parte de este barranco reune el caudal de una de las cuencas más grandes de la isla. El truco está en asomarse al puente de la carretera y fijarse en el agua que corre por debajo; debe tapar menos de la cuarta parte del hormigón.

La primera parte es menos acuática; el primer rapel, de 70 metros, se podría hacer sin neopreno.La segunda cascadase puede hacer por el agua, aunque es muy fácil sufrir enganchones de cuerda; es recomendable seguir un sistema de rapeles que hay por la izquierda. Seguimos un pasamanos por una repisa hasta la cabecera del primero, de 30 metros; llegamos a una repisa y seguimos otro pasamanos equipado hasta el siguiente, de 60 mts. Este rapel no va vertical, sino que sigue un diedro poco marcado hacia la izquierda orografica hasta una R colgada; a mitad de camino hay una reunión opcional que debe llevar poco tiempo equipada, ya que aun habia polvillo del taladro. Despues un rapel volado de 37 mts y estamos al suelo.

En el famoso mini trou d’enfer tenemos tres opciones: por el agua, por la izquierda y por la derecha. La opción acuática no la conozco pero en este punto el caudal ya es muy fuerte; la opción de la izquierda sería para caudales muy fuertes, ya que no tocas el agua. La opción de la derecha es relativamente nueva y muy espectacular: un rapel volado de 65 mts cayendo justo en la recepción de la cascada. Despues del salto para salir del «trou» hay unos bloques al sol perfectos para hacer un descansito, comer el bocata y disfrutar de las vistas. A partir de aqui solo hay dos rapeles obligados, el resto son todo saltos y toboganes. El último rapel (18 mts)está en una repisa a la derecha, montado sobre un arbol y un bolt; es dificil de ver, ya que la vegetación lo tiene medio escondido, pero llama la atención un escalón de ferrata puesto para evitar el roce de la cuerda.

Justo despues, en la orilla izquierda, encontraremos la salida. Hace unos años se continuaba el barranco hasta el pantano y se salia por la presa; pero la normativa prohibe pasar por las presas, por lo que habia que salir a escondidas o buscarse la vida en el bosque. La otra vez que estube habian equipado esta salida, muy vertical, con algún escalón y maromas; ahora habian retirado las cuerdas, por lo que, en algun tramo hay que fijar cuerda en los arboles o en algún químico que hay. Los pasajes no son muy dificiles, pero con los mochilones y la humedad sube el grado! Una vez en la «cumbre» hay que buscar la pista que comunica la presa con la carretera; en teoría hay que ir hacia la derecha, pero nosotros nos desviamos o algo y cuando quisimos admitirlo estabamos bien perdidos. Un vistazo al mapa nos hace decidir tirar a saco hacia el norte y ya cruzaremos la pista, «vale, el sol está alli, el norte pallá, vamos!». Al cabo de un buen rato de hacer el jabalí, Oscar dice «Espera, para ir hacia el norte, el sol debe estar a la izquierda, no a la derecha», «Coño, es verdad, media vuelta». Ya empezamos a estar muy cansados y nerviosos, pues el sol ya no se ve, simplemente nos orientamos por la claridad del cielo. Si perdemos esta referencia, ya la hemos liado, pues en esta selva seguro que andaremos en circulos. De repente, ¡ la pista! , uff , hoy no es el día que dormiremos en la selva; seguimos la pista hacia la izquierda y en media horeta estamos en el coche.

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