Trou d’Enfer

El Trou d’Enfer fué el tercer barranco de este viaje y el objetivo clave de la expedición; las buenas condiciones de caudal y meteo que encontramos nada más llegar nos animaron a darle sin esperar más, no sea que luego empiece a llover…

Nos planteamos la jugada de manera tranquila, previendo un vivac en el fondo del circo. Esta estrategia te evita ntener que ir corriendo por el barranco, pero a cambio te hace cargar con un peso extra en unas ya de por si pesadas mochilas. El primer día pegamos un buen madrugon y dejamos a Borja con las mochilas esperando y pasando frio en la gite de
Belouvé; Oscar y yo fuimos hasta Salazie para dejarel coche, cogimos un autobus hasta Hellbourg y subimos andando hasta la gite. Desde allí y ya con las mochilas continuamos andando hasta la entrada del barranco, donde nos equipamos. El día estaba feo, con nubes bajas, niebla y, de vez en cuando, un incomodo chiribiri, pero la meteo era buena, asi que no lo dudamos ni un momento. La primera impresión al progresar fué que las rocas eran increiblemente resbaladizas, haciendo la marcha muy incómoda; de hecho, acabamos los tres con las espinillas marcadas de moratones.

Las cascadas y los rapeles se van sucediendo y cada vez nos adentramos más en este increible rincón, hasta que, de repente, el cauce se encañona y un giro nos impide ver lo que viene detras. Parece fácil, pero la instalación para mantar el pasamanos nos hace desconfiar; empiezo a montar y a descolgarme pero esto es casi horizontal, aunque no tardo en darme cuenta de porque está así: llego a la instalación y veo como el rio coge pendiente para desaparecer en el aire ¡el trou d’enfer!!! Esto NO es la reseña, solo es un complemento a la reseñaMontamos el primer rapel (el de 27 mts) con la cuerda de 90, bajamos a la siguiente reunión y empiezo a rapelar el R11, que busca justo el cambio de rasante encima del desplome. Hemos dejado unos 10 metros de cuerda sobrante que cuelgan enmedio del desplome, por encima de casi trescientos metros de aire; el ambiente es brutal, con el chorro de agua cayendo unos metros a mi derecha, el bosque alla abajo… La siguiente reunión está desviada unos metros a la izquierda, lo que hace que me la pase y tener que remontar a jumar; una vez instalada hechamos la cuerda en el siguiente rapel, el más corto pero, en mi opinión, el clave. El fuerte desplome ha sido gestionado por los aperturístas instalando dos puntos de desvio, que hay que alcanzar penduleando; despues de eso, otro pequeño pendulo y llego a la reunión, completamente colgada, del R13. En este punto es conveniente montar un rapel guiado para facilitar el descenso a los siguientes.

El rapel del R13 está marcado como 102 mts, aunque en la guia recomiendan dos o tres veces llevar cuerdas de 120. La explicación que dan es que las estáticas se encogen con el agua y el uso, y hay la posibilidad de que una cuerda nueva, si la vas usando durante la parte superior del barranco, cuando llegues a este rapel te encuentres con que no es suficiente para llegar a la R14. Nosotros llevabamos una Korda’s de 110 y no la sacamos de la mochila hasta este rapel. Esta marca de cuerdas tiene un proceso de fabricación en el que , en teoria, las cuerdas ya están encogidas, por lo que estabamos tranquilos en este aspecto. Aún asi, descontando el metro o dos que se gastan haciendo el nudo, llegamos a la otra R muy justos, de cuerda y de luz!! Tan entretenidos que estabamos haciendo rapeles por aqui y por alla y casi que se nos hace de noche, así que nos vamos a saco para abajo, empalmando R14 y R15 con otro rapel a tope con la cuerda grande. Aqui ya vamos a oscuras, menos Oscar que se ha jugado mojar sus cosas a cambio de sacar el frontal del bidón; bajo el último y me los encuentro en una repisa con bloques, debemos estar cerca del suelo pero se ve todo más negro que el ojete de un grillo. Además, al recuperar el cuerdón se engancha por ahi arriba, uf! venga vamos a respirar y mantenemos la calma… Fijamos la cuerda en un bloque y para abajo, a buscar el vivac, que mañana será otro día. Despues de un buen rato de buscar a la luz de los frontales, conseguimos encontrar el bloque, nos cambiamos de ropa, hechamos unos plásticos en el suelo y a cenar. Despues nos acoplamos como podemos en el suelo inclinado y sorteando las goteras y hasta mañana!!

Trou d’Enfer, día 2, 7.00h ¡¡¡Goooog morning Vietnaaaam!! Jungla, humedad y helicópteros sobrebolando el agujero del infierno. Vaya ambientazo!! Un desayuno ligerito, nos enfundamos las gomas y a currar. Primero de todo hemos de recuperar las cuerdas, que, por suerte, no están muy enganchadas. Otra cosa es la camara de Oscar, que ayer decidio no esperarnos y bajar a su ritmo; de esta no encontramos ni la sombra, vaya mala pata… Despues de esto, un rapel de 30 y al «corredor», un espectacular pasaje donde caen cascadas de ambos lados. A partir de aqui ya solo queda progresar por el resbaladizo terreno, superando cada resalte de la mejor manera posible. Aqui la topo ya no vale para mucho, los caudales que se acumulan aqui hacen que cambie de año en año. Aunque te sirve de referencia para hacerte una idea de donde estas, el lago de las Anguilas, el gran caos y, por fin, la cabaña braco, hemos acabao! Un poco más adelante sale el caminito que tras un par de horitas de pateo nos deja en la carretera. Como no quisimos dejar el coche abandonado dos días en la carretera, Borja, que esta hecho un toro, se adelantó a hacer autostop y recuperarlo.

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