Fin de semana loco loco

La semana pasada me propusieron un plan que a primera vista me parecio una locura. Más de 600 km para hacer tres barrancos puede ser una pasada si vives  en la sierra de Guara pero Thomas es australiano y alli se chupan 3.000 km para pasar el fin de semana en la playa, asi que al final me convencio. Además no eran tres barrancos cualquiera, el plan era ir subiendo en dificultad y caudal. Quedamos el viernes a la mañana en el Portalet con Thomas y Severine; al final Quique e Irela se han apuntado asi que seremos un equipo majo. nos tomamos un cafe y bajamos al bitet, que está tan bonito como siempre, eso si, un poco flojo de agua. Un grupo de Zaragoza entra por delante nuestro y aunque les damos ventaja les vamos alcanzando en los rapeles, lo que hace que pasemos un poco de frio. Al final todos contentos, a pesar de que el tramo del caos de troncos se hace pesado. No llevaba camara, asi que he puesto una foto del verano pasado que sale Oscar en el rapel – tobogan.

 

 

 

 

 

 

 

Esa misma tarde nos vamos hasta Ainsa y desde alli a Bielsa, desde donde salimos el sabado hasta pineta para subir hasta Lalarri. Despues de dos horas de buen subir llegamos a la entrada del barranco junto con dos chavales con los que hemos coincidido. Comemos un poco y al agua; esta fria pero el barranco es abierto y nos da bastante el solete. Este tambien está bastante bajo de caudal, por lo que se deja hacer facilmente; incluso Quique se destrepa el rapel del famoso canalon. El baranco tiene unas vistas constantes al Monte perdido y su glaciar; además, los colores de la roca y sus formaciones hacen de este recorrido una bonita experiencia.

Despues de dormir en Bielsa otro día, el domingo por la mañana salimos hacia Luchon. Nada más cruzar el tunel de Bielsa nos recibe la niebla y el frio, uf, que pereza, pero seguimos hasta Luchon, donde un cafetito nos da animos. Nos llegamos hasta el parquin de la cascada de l’enfer a la vez que unos barranquistas empiezan a andar con sus macutos y un autobus de turistas desembarca su carga. Nos preparamos tranquilamente y empezamos a subir el camino que nos llega al principio de la Gouffre d’Enfer. Por el camino cruzamos dos veces el rio y pasamos un mirador que esta atestado de turistas haciendo fotos al otro grupo de barranquistas que justo esta en la primera gran cascada: Impresionante!!

Llegamos a la cabecera y justo ahi nos da el sol, por lo que nos equipamos con una calma fuera de lo corriente. Es como tener el presentimiento de que no volveremos a ver el sol en todo el día. Empezamos y nos cepillamos la primera parte en una hora y media; se nota que Quique está ahi hechando una mano, vamos volando por el barranco!! Hacemos un descanso en el primero de los puentes y empezamos la segunda parte: un rapelito y llegamos a la cabecera del primer gran rapel 55 metros que se pueden dividir en tres rapeles que se van searando del activo. Hemos visto que los franceses que nos precedian han desviado hasta la primera reunion y de ahi del tirón; nosotros apostamos más fuerte y del tiron los 55 metros: increiblemente bonito rapel!! Seguimos un poco más y llegamos al segundo puente, donde ya ni nos paramos, ¡a tope! Pasamos una pequeña presa y llegamos a la gran cascada doble. Bajo primero un rapel desde el que no se ve a donde voy, me paso la reunión, remonto e instaloun rapel que en teoria deberia desviarse pero que volvemos a meter 50 metrazos por todo lo gordo. Baja Severine, me pasa su cuerda y comienza a bajar. va muy despacio ya que la fuerza del agua te mueve los pies todo el rato, en un momento dado desaparece de mi vista y los minutos pasan. arriba se preocupan, Quique me llama, pero no puedo darle una respuesta. Como pasa en estos casos, cuando me empiezo a preocupar, escucho el silbato ¡todo bien! La cuerda se habia enredado y a tenido que pararse a ordenarla… bajan Thomas e Irela tomandose su tiempo, no debe ser nada facil. Quique se reune conmigo y le enseño uno de los anclajes de la erre que se mueve, tiro de él con dos dedos y lo saco y lo meto. Le da esa risa suya y tira para abajo, cuando suena el silbato, ordeno todo y me piro. el rapel es realmente duro, un canalón con un chorraco de agua que te barre los pies, por lo que te obliga a espatarrarte a muerte. los últimos metros los bajamos en oposición, bien separados del chorro. Esta todo el mundo bien excitado, a sido una movida bien cañera. Quique monta un pasamanos que da acceso al último rapel: otro 55 bien bonito pero más sencillo que nos deja en la poza fiinal del barranco.

Estamos todos muy contentos de esta trilogia propuesta por Thomas, una progrsión lógica en la dificultad y en la belleza. Yo solo tengo una pega: no he tachado ningún barranco nuevo!!!

 

 

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